De entrada, conocemos a Kate, mujer de 37 años confesados sin rubor, soltera, sin novio ni amante a la vista, y que es alta ejecutiva en una importante empresa fabricante de alimentos propios para la salud. Y Kate lo único que quiere es tener un hijo, y se somete a tratamientos diversos, pero, caramba, resulta que tiene la pelvis (Leer mas)
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